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Hay temor por un encarecimiento de las medicinas

Pacientes que se atienden en el hospital Arzobispo Loayza creen que la compra que ha hecho InRetail, dueña de Inkafarma, de Mifarma, Fasa y otras farmacias, repercutirá en sus bolsillos. Sin embargo, precios todavía se mantienen.

“Tememos que los precios vayan a subir. El que tiene el monopolio puede poner los montos que quiere”, dice el comerciante Eduardo Rivera (60), quien tiene insuficiencia cardiaca y una ceguera producida por un cuadro de diabetes. Si bien recibe sus medicinas del Estado como afiliado al Seguro Integral de Salud (SIS), cree que la compra de Mifarma, BTL, Fasa y Arcángel por parte de Inkafarma (InRetail) puede tener efectos sobre su caso particular.

“El Estado compra algunos de los medicamentos que me entrega al sector privado. A mí me da miedo que si los privados suben el precio y al Estado le salga demasiado caro, al final ya no compren y nos dejen de dar las medicinas”, explica con la mirada perdida en algún punto.

De hecho, a muchos pacientes de este nosocomio, cuando llegan a la ventanilla del SIS, les dicen que no hay fármacos en el almacén y que deben comprarlos afuera.

Es lo que tiene que hacer la profesora de educación inicial Edith Soto (34), cuya madre, de 67 años, afronta las secuelas de un aneurisma. A pesar de estar afiliada al SIS, doña María Fajardo debe mandar a su hija a comprar catéteres, guantes, agujas especiales y medicamentos especializados a boticas de la calle. “Muchos fármacos especializados no los encuentro en Inkafarma ni en Mifarma, que solo venden lo que les es rentable. He tenido que ir a la farmacia Universal, a boticas pequeñas y a distribuidoras”, cuenta Edith.

Y añade: “¿Cómo es posible que las cadenas, que supuestamente son las mejores farmacias del país, no tengan medicinas especializadas para un aneurisma? El que ahora sean de un único dueño solo los va a ayudar a ver la forma de ganar más plata”.

A pocos metros de ella, sentado en su silla de ruedas, está el economista Raúl Reátegui (56). Está justo frente al pabellón de emergencias, mirando el muñón que tiene en el pie derecho: se lo han amputado por obra de la diabetes. “La compra que ha hecho InRetail, que la pone en una posición de dominio, es muy sensible”, dice de arranque.

Y se explica: “El riesgo va en dos sentidos: uno, el monopolio puede concertar los precios encareciendo las medicinas, siendo perjudicados los pacientes; y dos, puede concertar los precios bajando el precio de las medicinas, para sacar del mercado a las boticas de barrio, siendo perjudicadas estas últimas”.

Ever Salazar (32), que tiene un tumor en el hígado, también opina sobre el tema: “Seguro van a concertar precios, los perjudicados vamos a ser los pobladores. Cuando el dueño es uno solo, pone el precio que le da la gana”, señala sentado en una banca de la farmacia de emergencias. Para comprar la Leucovorina y el fluorouracilo que le han recetado no va a Inkafarma ni a Mifarma, sino a la botica del hospital Neoplásicas, donde le sale más barato.

La polémica compra que hizo InRetail, dueña de Inkafarma, de Quicorp (propietaria de Mifarma, Fasa y otras) se realizó en la más absoluta discreción y sin participación del Estado. Esto porque el Perú no tiene una ley que regule las adquisiciones y fusiones empresariales. Es, junto con Cuba y Guatemala, un país americano desregulado (sin una ley).

Para revertir esta situación, está en el Congreso un anteproyecto de ley promovido por el aprista Jorge del Castillo, que recibirá las opiniones durante todo febrero. La idea es aprobar un sistema de control de estas megaoperaciones a cargo del Indecopi.

¿Una ley aprobada podría deshacer esta unión? El economista Elmer Cuba, director del Banco Central de Reserva, opina que la norma que se apruebe sí podría ser retroactiva. “Sí es posible ir hacia atrás, pero con plazos”, declaró a RPP.

De momento, los precios de los medicamentos en las cadenas se mantienen. La República recorrió locales de Inkafarma y Mifarma en Lima y confirmó que el valor de sus productos es similar al que ofrecen las boticas independientes. Por ejemplo, el Gravol cuesta S/ 2,90 en Mifarma y S/ 2,60 en la farmacia Hollywood, el Zaldiar vale S/ 2,70 en Inkafarma y S/ 2,50 en el Hospital de la Solidaridad, y el Plidan cuesta S/ 0,80 en Inkafarma y S/ 1,00 en Solidaridad.

¿Qué podría pasar en el futuro? Todavía no se sabe.

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